El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare (con Shakespeare se da un hecho curioso: murió días después que Cervantes, pero también era 23 de abril, ya que en la Inglaterra de la época regía el calendario juliano, mientras que en España seguían, el calendario corregido de Gregorio XIII. Una fecha actualizada de la muerte de Shakespeare sería el 4 de mayo. Sin embargo, los datos históricos, en ambos casos ciertos y confiables, dicen que ambos murieron el 23 de abril de 1616) y el Inca Garcilaso de la Vega. También en un 23 de abril nacieron – o murieron – otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural. La idea de esta celebración partió de Cataluña, donde este día es tradicional regalar una rosa al comprador de un libro. Con la celebración de este día en el mundo entero, la UNESCO pretende fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.
Tema: La aventura de leer
FICHA TÉCNICA
Título original: Lázaro de Tormes
Duración: 97 minutos
Género: Drama Histórico.
Nacionalidad: España
Año: 2000
Director: Fernando Fernán-Gómez y José Luis García Sánchez.
Guión: Fernando Fernán-Gómez
Reparto: Rafael Álvarez el Brujo (Lázaro), Karra Elejalde (Arcipreste), Beatriz Rico (Teresa), Francisco Rabal (Ciego), Manuel Lozano (Lazarillo), Agustín González (Machuca), Manuel Alexandre (Escribano), Francisco Algora (Ventero), Álvaro de Luna (Calderero), Juan Luis Galiardo (Alcalde), Emilio Laguna (Fray Gabriel), José Lifante (Clérigo), Tina Sainz (Mujer en el mercadillo), José Alias (Relator).
LA HISTORIA: después de treinta y tantos años de vicisitudes, Lázaro se ve en la obligación de demostrar ante la justicia que su forma de vida responde a la necesidad de escapar del hambre, y no al deseo de cometer delitos. A lo largo de su encendida declaración, Lázaro mezcla pasado, presente y futuro con la intención de divertir a su auditorio, y tejiendo, al mismo tiempo, un tapiz de tipos y costumbre de la época, tratando con igual socarronería a clero, poder y pueblo
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